Zona MACO: Paralelismos

Cuando Zona MACO se encuentra ya en ebullición, toca activar la mirada de aspersor para corroborar cómo la ciudad y sus galerías destapan las marquesinas dedicadas al repertorio contemporáneo. Es cierto que la masiva exposición anual que se extiende en el Centro Banamex despliega un compendio de 95 galerías de 19 países que incluye a más de 900 artistas y se planta como la feria de arte más importante de arte contemporáneo. Sí. Pero son los últimos latigazos de abril… y el flujo de coleccionistas, curadores y espectadores saben que en el marco de este evento salen a flote otras alternativas por toda la topografía del Distrito Federal. La ruta para leer la actualidad del arte mexicano e internacional parte de Zona MACO también hacia otros rincones paralelos.

 

 

 

 Por ejemplo. En la Roma, la galería OMR expone Ceboruco de Jorge Méndez Blake. La multimedia del artista esta vez recurre a la obra de Malcolm Lowry y su Bajo el volcán: las líneas del poeta modernista inglés se codifican según la mirada de Méndez. Ahí mismo, en el52, Rafael Lozano-Hemmer presenta una obra interactiva experimental. El mexicano-canadiense vuelve a jugar con los conceptos de arte electrónica en X no es la nueva Y. Ahí el espectador deja su propio registro en pulso, aliento o huellas dactilares para habitar y construir la misma obra.

 

 
OMR

 
OMR

 


Rafael Lozano-Hemmer


Rafael Lozano-Hemmer

 

 

En el Palacio de Bellas Artes, Pablo Helguera propone un anecdotario del mismo recinto blanco que vigila el lado oeste del Centro Histórico capitalino. Ahí recapitula historias y pasajes de la sede del INBA.

 

De vuelta en la Roma, en el 174 de la calle Colima, la Galería Toca presenta el Alles Kaput de Javier Areán. El artista defeño recopila imágenes históricas y actuales que presentan autos abandonados por la ciudad. En pleno deterioro, se aprecia cómo los coches presentan un semblante tranquilo luego de su accidente o de su último viaje. Las imágenes hacen pensar en cómo ese abandono hoy se traduce a un paisaje urbano que, más que evocar destrucción, inspira calma y reposo. Muchos de esos vehículos son modelos cincuenteros, representantes del boom industrial de posguerra. Ahora lucen inmóviles.

 

 

Bien se sabe que Zona MACO funge -además de promover artistas y congregar a coleccionistas- como punto de encuentro del arte, y hasta de fomento turístico para la ciudad de México. Ese encuentro se antoja paralelo y el breviario anterior es sólo muestra: Galería Óscar Román, Arroniz, Garash, Traeger & Pinto, y demás son otros focos encendidos en estas fechas tan fértiles para el arte contemporáneo.

 

Por Jose Del Bosque

 

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