22
Feb

Stephan Balleux: experimentos y metamorfosis

En un país que tiene tres idiomas oficiales y cuatro parlamentos, no se le puede temer a la diversidad. Ni a lo experimental. El clima del arte joven en Bélgica se avizora sano. La ebullición del núcleo artístico actual en un terruño con una tradición pictórica que va de Rubens y Van Dyck hasta René Magritte -pasando por un entrañable catálogo de historietas- está en una época fértil.

 

Uno de los responsables de este fecundo lapso territorial es Stephan Balleux (Bruselas, 1974). Con su proyecto PaintingPainting, que reúne material realizado de 2004 a 2007, configuró uno de sus trazos esenciales: “pintar sobre la pintura”, tal como guiña el título de la exhibición. Se trata de espesas cargas de pintura que reptan indomables alrededor de la viñeta. Con independencia y soltura, el flujo de color recorre el retrato y construye –o descompone- los rostros que lo habitan. No es arrojar la pintura por arrojarla, es más bien encontrarle una caligrafía, una firma propia. El artista libera a la brocha en la obra y le deja el trabajo a su criterio. Así se aleja del “narcisismo conceptual”, como sostiene Jurriaan Benschop, escritor y curador neerlandés, uno de los expertos en la camada del bruselense.

 


Paintingpainting #13
195 x 160 cm
Óleo sobre tela
2005

 


Paintingpainting #11
195 x 160 cm
Óleo sobre tela
2005

 


Paintingpainting #20
200 x 150 cm
Óleo sobre tela
2006

 

 

 

 

Balleux, egresado de la Academia de Bellas Artes en la capital belga, nunca se conformó con recargarse en el pilar de los maestros consagrados y su técnica. Es un ávido explorador que se mantiene en constante pesquisa alrededor de lo que la fotografía y el video le pueden ofrecer por su precisión visual, o experimentando cómo la escultura clásica y el diseño digital en tres dimensiones se pueden relacionar entre sí. Ahí entran a cuadro sus cráneos mutantes. Ya sea en óleo, acuarela o animación, estas calaveras miran al espectador como símbolo de una muerte que puede ser tan viva como la pintura o el color que el artista le imprima.

 


Two Lights
65 x 50 cm
Acuarela
2007

 


Vanity #4
200 x 150 cm
Óleo sobre tela
2007

 

 

Así como el color y toda la inyección de dramatismo con que flota en la obra del belga, el juego con blanco y negro también propone. En la colección Cipher, que predomina en esos tonos, está “The Director”. Ahí, Bellaux derrite la faz de su personaje y lo envía a un proceso de metamorfosis eterno. Para el pintor, lo atractivo del blanco y negro yace en que, gráficamente, lo que sugiere son preguntas: la libertad de interpretación se multiplica.

 


The Director
50 x 70 cm
Óleo sobre tela
2007

 


Mother
150 x 110 cm
Pastel
2009

 

 

 

 

 

En los próximos días, a partir del 16 de marzo, el artista de 38 años presentará en Bruselas su nueva obra: Spectrum. Habrá que estar al pendiente para conocer el momento en que Balleux y su brochazo enérgico decidan saltar a este lado del Atlántico.

 

 

 

por José Del Bosque
jose@artroomtalent.com